domingo, 26 de diciembre de 2010
¿Navidad?, no gracias (Primera parte)
Todo empezó el 24 en la tarde. Mi mamá no estaba por primera vez en navidad: el puré dulce de camote no tenía marshmellows, el pavo estaba entero, no habían regalos en el árbol envueltos en papel vulqui y; por último, aún no me había bañado, pues era ella quien me apuraba a hacerlo durante las festividades. Fue entonces que me asomé a la realidad y no pude evadir mis sentimientos con nada, ya que a donde miraba solo me estrellaba con eso, mi mamá ya no estaba, mi mamá ya no estaba. Era como una vos que me lo gritaba a donde quiera que intentaba ir. Por eso, mi tristeza he impotencia de traer a mi madre de vuelta estalló en lágrimas incesantes que habían estado reprimidas y que ahora se manifestaba con firmeza. Pasé un rato en ese estado, hasta que mi hermano tocó la puerta; por eso, interrumpí mi catarsis y decidí subir a ayudarlo. Luego, una vez terminados todos los quéhaceres, no me quedó más remedio que bañarme e imaginar que mi mamá me lo exigiría, pues en breve llegarían los invitados.
Subí a la casa de mis hermanos un poco tarde, pues ya todos estaba ahí. Creo que se notaba una expresión nostálgica en mi rostro, ya que algunos me tenían un trato peculiar, lo que solo hacía que me pusiera más nerviosa. Después de haber saludado a la familia, mis hermanos, mis sobrinos y mi prima decidieron lanzar fuegos artificiales, idea que me atrajo y me convenció a bajar con ellos. Muy divertido todo, hasta que uno de esos juguetes pirotéctinicos fue encendido y calló al suelo; por ello, inició un rápido recorrido directo a mi cabeza; me agaché cual Matrix, al verlo justo delante mis ojos. Explotó en la pared donde yo estaba apollada.
Al ver este pequeño insidente, mis hermanos decidieron que lo mejor era subir de nuevo a esperar que esté lista la cena.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
¿El alma es inmortal?

jueves, 9 de diciembre de 2010
No voy a fingir más
No sé cómo expresar la tristeza que siento de saber que no estás aquí para presenciar estos momentos importantes de mi vida, que no estás aquí para decirme cuan orgullosa estás o, simplemente, para que me des un abrazo y poderte decir que todos mis logros son gracias a ti. Pues es tan extraña y extrema la vida, que en menos de un año ya solo existe la muerte, injusta, pero a la vez imparcial. Maldita sea la enfermedad y el sufrimiento que llamaron a la muerte para que tocara tu puerta. En ese momento cuando tenías infinitos sueños que cumplir y aún muchos más momentos felices por vivir.
Por eso estoy así, destruida por dentro, y por fuera fingiendo la sonrisa más grande para engañar a mi mente y a los demás de que todo está bien para no perderme en este profundo dolor sabor a pérdida. Pues no, no estoy bien por que no estás tú, que eres el ser más importante de mi alma. Sé que voy a adaptarme y que voy a rehacer mi vida; sé que soy fuerte y que puedo con esto; sé que tengo que tomarlo de la mejor manera. Todo eso lo sé, pero lo que no sé es cómo vivir sin ti; es decir, cómo aceptar que te fuiste de esta habitación, de esta casa, este mundo, para pasar a ser un recuerdo y un sentimiento aferrado en mi ser.
Ni siquiera las lágrimas pueden sosegar mi tristeza; por eso, prefiero no llorar. Por que llorar no es suficiente, por que tu ausencia me desgarrar el corazón que grita, desesperadamente, que vuelvas, por que no entiende que ya no estás más.
Caminas en mi memoria y abrazas mi mente con los recuerdos hermosos de ti. Haces que sienta cada palabra que podrías decir, cada gesto con el que me podrías mirar y cada sensación que sentiría si en este momento me pudieses abrazar.
Te extraño y te necesito, mamá.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Temor
las que se quiebra
y crepitan clemencia para no seguir siendo estrujadas contra el suelo
Y son esas gotas de lluvia que no quieren caer
por que tienen miedo de no volver a las nubes otra vez
y de morir en la inmortalidad de una botella de plástico
Son esas semillas que no quieren crecer
son esas noches que no quieren amanecer
esas olas que no quieren romper
y ese camino que temo recorrer
Es la incertidumbre
la ignorancia
Es lo incógnito
viernes, 3 de diciembre de 2010
Inconcluso
Amaneces, te bañas, te vistes, estudias, lees, escribes, trabajas, te vas y luego regresas. Finalmente, te recuestas; miras el reloj, esa foto; observas tus recuerdos; apagas el televisor, el teléfono; cierras los ojos. Entonces, el dolor se cuela entre tu cansancio y tus responsabilidades; luego, empieza a quemarte. Lo sientes desde tus pies hasta el cuello y la cabeza. Tus ojos se inundan y las lágrimas se rebalsan. Otra vez el dolor se derrama y escurre por tus pómulos hasta tu pecho. Arde, corroe, lastima.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Una vez más: Segunda parte
sábado, 27 de noviembre de 2010
Una vez más: Primera parte
lunes, 15 de noviembre de 2010
Una valiosa experiencia (Edición final del ensayo)
Una valiosa experiencia
La vida está conformada de situaciones y ocurrencias inesperadas que no siempre estamos preparados para afrontar; sin embargo, solo uno mismo puede decidir de qué forma es afectado, qué valores pueden ser rescatados y cómo conllevar el cambio.
Llegué a esa conclusión ya que, un día de abril de este año, luego de haber llegado de un viaje que realicé, se me dio la noticia de que mi madre no se encontraba bien de salud; por ello, sería internada en una clínica para efectuarle exámenes que pudiesen diagnosticar lo que le sucedía. Los resultados afirmaron que ella padecía de un avanzado cáncer. Esta noticia creó tristeza e incertidumbre en mi familia; por otro lado, ella no parecía preocupada; sino, valiente, fuerte y decidida a vencer esta enfermedad.
Sin embargo, los médicos creían improbable su recuperación; por ello, le recomendaron no seguir los tratamientos, ya que la debilitarían; a pesar de eso, mi madre decidió iniciarlos inmediatamente, pues sabía que este era un reto que ella debía esforzarse por superar, lo que hizo que me sintiera muy orgullosa de ella. Por otro lado, en el transcurso este proceso, tuvo numerosas recaídas, durante las cuales yo y mis hermanos la acompañamos en la clínica de la que salía siempre airosa y con energía para seguir en la lucha constante de esta enfermedad. Sin embargo, el cáncer siguió evolucionando en más partes de su organismo. Como consecuencia de ello, un día, tuvo que ser trasladada urgentemente a la clínica, ya que esta afección estaba presentando un cuadro infeccioso, por consiguiente, sus funciones vitales actuaron con suma dificultad y luego sólo artificialmente; entonces, se nos dio la noticia de que su tiempo de vida era sumamente escaso. Finalmente, la llevamos a casa, en donde nos mantuvimos unidos y junto a ella, disfrutando cada segundo de su presencia y una semana después, falleció.
Entonces, me di cuenta que viví los momentos más tristes, pero aprendí a superarlos; me vi forzada a tomar grandes responsabilidades y me esforcé en realizarlas; así mismo, perdí valiosas horas de clase, el viaje de la promoción y, por sobre todo, a mi madre, a quien extraño inmensamente y que me generó una enorme pena; sin embargo, luego me percaté que no todo era negativo, ya que me demostró que no importa la complejidad del problema, siempre se debe realizar el esfuerzo por una solución; además, obtuve madurez y fortaleza; también, profundicé que debo apreciar cada segundo y vivirlo plenamente como si fuera el último. Aspectos que ahora considero fundamentales. Por ello, juzgo esta una valiosa experiencia, ya que me ayudó a mejorar como persona y a apreciar lo que ella había hecho por mí.
Ahora es eso que aprendí lo que intento pensar cada vez que recuerdo con enojo mi experiencia, pues me calman y enseñan que es así el proceso de la vida; también, que; por ello, me he convertido en una mejor persona.
En conclusión, puedo aseverar que todo suceso de la vida, por más complicado y penoso que parezca, siempre trae buenas enseñanzas y valores qué rescatar; por este motivo, al verse sumido en situaciones similares, el primer paso es reconocer todo aspecto positivo que ello pueda conceder para no perder las ganas de seguir esforzándose por salir adelante.
domingo, 31 de octubre de 2010
Un camino después de la muerte
He despertado. Me encuentro sentado frente a una inmensa laguna rodeada de colores verdes, azules y energías fantásticas que conjuntan un hermoso lugar. Hace un momento me incliné a verla y pude apreciar el mundo entero lleno de caos y desorden, pero con maravillosos paisajes que lo volvían aún más especial; luego, me empapé de su agua y reviví, por unos instantes que parecieron infinitos, los momentos terrenales más felices que alguna vez pude disfrutar. Fue así que recordé lo que había dejado; sin embargo, no sentí nostalgia, sino una inmensa satisfacción de haberlos presenciado. Luego, una fuerza me atrajo bruscamente hacia este pozo; por eso, empecé a caer incesantemente dentro de él y durante esto, pude observar todos los errores y desazones de mi vida, lo que hizo que este descenso fuera sumamente reflexivo y un poco tormentoso, en donde pude dilucidar los motivos de mis equivocaciones; finalmente, pude retozar en el fondo y pensé lo siguiente: ¿Será cuestionable el motivo por el cual no me he ahogo después de tanto tiempo dentro del agua?, pues la respuesta es simple: Estoy muerto. Estoy muerto para la realidad de la tierra, en donde si permanezco mucho sin respirar, es posible que eso suceda; no obstante, me siento vivo aquí, a pesar de no contenerme en un cuerpo aparente.
Sigo en el fondo de este pozo repleto de reflexividad y respuestas, que me ha ayudado a comprender la vida entera; por ello, empiezo a sentir la paz y el regocijo que tanto se vaticinaba. Luego, resulto encontrarme en un túnel emprendiendo un camino ignoto, que me es dirigido por una brillante luz, la cual he atravesado y me ha llevado a otro lugar lleno de agua que me resulta conocido.
Extrañamente, he empezado a materializarme, pues puedo oír mis latidos y, conjuntamente, otros que algunas veces se aceleran; luego, no solo a estos; sino, también voces y pronto puedo moverme, ya que he adquirido brazos y piernas. Todo esto me es increíblemente familiar, que me lleva a pensar que ya lo he presenciado antes; entonces, descubro que procedo a amar las paredes y sonidos que me rodean y a sentirme confortable dentro de ellas; en conclusión, me vuelvo humano otra vez.
Finalmente, empiezo a salir de este entrañable y cómodo espacio; es decir, vuelvo a nacer. Respiro de nuevo; sin embargo, no puedo ver con claridad, sólo oigo voces que celebran mi llegada y mientras tanto, logro debelar la incógnita de la continuidad de lo que se llama muerte. Concluyo que es que reflexionar, recapitular y recapacitar sobre lo vivido para dar inicio a una vida nueva y mejor.
Ahora, por primera vez, empiezo a quedarme dormido en brazos de quien debe ser mi madre. No sé si despertaré siendo el mismo en mi nueva vida, pues seguramente olvidaré todo este camino y empezaré a vivir como un simple humano; es decir, sin saber qué viene después; no obstante, me reconforta que volveré a emprender el mismo trayecto con la oportunidad de realizarlo mejor y que tuve el conocimiento de qué hay después de la muerte.
jueves, 14 de octubre de 2010
miércoles, 22 de septiembre de 2010
para expresar todo lo que mi alma siente
Un abrazo no sería tan fuerte
para demostrar lo entrañable que eres
Toda luz se extingue de mi rostro
al ver que una lágrima se forma en el tuyo
No existen palabras más puras
que la que oigo cuando tu me hablas
Ni aroma más tierno
que el que me dejas cuando me abrazas
No sé como explicarle al mundo
el dolor que tu dolor me causa
Y cada segundo que pasa
latente está el miedo
que de que te vayas me amenaza
Por que yo solo a ti te tengo
por que solo tú eres mi madre
por que solo tú eres mi padre
Por que sin ti no soy nadie
No te vayas
por eso madre
domingo, 19 de septiembre de 2010
Ya me cansé de escribirle a la nada
jueves, 16 de septiembre de 2010
Un reto: Una enseñanza (Ensayo escrito para el colegio)
Llegué a esa conclusión ya que, un día de abril de este año, luego de haber llegado del viaje que realicé a Los Ángeles, se me dio la noticia de que mi madre no se encontraba bien de salud; por ello, sería internada en una clínica para realizarle exámenes que pudiesen diagnosticar lo que le sucedía. Los resultados afirmaron que ella padecía de un avanzado cáncer.
En el momento en que se anunció esto, afloraron, en mi mente y la de mi familia, sentimientos de preocupación, tristeza e incertidumbre, lo cual era de esperarse con una noticia de esta índole; por otro lado, mi madre no parecía preocupada; sino, valiente, fuerte y decidida a vencer el reto que le había impuesto la vida. Esto me hizo comprender que, no importa qué tan complicado sea el problema, siempre hay que esforzarse y luchar por la solución; es decir, no darse por vencido; por este motivo, dejé mis penas y preocupaciones de lado para apoyarla de la mejor manera posible.

Desde el inicio de este suceso, mi vida cambió por completo, ya que me vi forzada a tomar responsabilidades, además de las que ya realizaba normalmente, que uno no espera acarrear hasta ser un adulto, puesto que mi madre ya no se encontraba en condiciones de cumplirlas por sí misma. Lo que fue sumamente difícil; por eso, esto me ayudó a madurar y a valorar el trabajo que ella había hecho por mí.
Luego, a pesar de los numerosos tratamientos a los que se había sometido, el cáncer siguió avanzando; por eso, después de una fuerte recaída que ella había tenido, mis hermanos mayores decidieron conversar conmigo; entonces, me dijeron que no iba a tener a mi madre para siempre y que debía empezar a proyectar lo que deseaba realizar con mi vida en un futuro no muy lejano, ya que lo que venía no sería fácil. Esto creó un inmenso miedo en mí de perder a la persona que más quería y de enfrentarme, si ese fuese el caso, sola a la vida. Todo esto, ya que no me había dado cuenta la gravedad de lo que realmente sucedía.
Desde ese punto, empecé a planear mi futuro sin dejar de lado el presente y todo lo que este me demandaba, con la idea más serena de que es así el proceso de la vida. Por otro lado, mi madre empezó a llevar un tratamiento, no para combatir la enfermedad; sino para controlar los inmensos dolores que le producía, el cual sigue llevando y que confío en que ayude a mantenerla más tiempo conmigo.
Como consecuencia de esta experiencia, no solo he aprendido a apreciar cada segundo de la vida; sino, también a lidiar con la presión de la pena de ver sufrir al ser más querido y, por supuesto, a valerme por mí misma. Por otro lado, puedo rescatar que esto ha ayudado a mantener a mi familia más unida que nunca; además, me ha convertido en una persona más fuerte y con ganas de ayudar.
En conclusión, puedo aseverar que, todo suceso de la vida, por más complicado y penoso que parezca; siempre trae buenas enseñazas y valores qué rescatar; por ello, al verse sumido en situaciones como esta, el primer paso, es reconocer todo aspecto positivo que ello pueda conceder para no perder las ganas de seguir luchando por salir adelante.
domingo, 22 de agosto de 2010
La tragona
Aunque esto no sea una gran obra literaria, ni una narración excelentísima, contaré resumidamente mi historia, ya que dudo que haya un número excesivo de lectores que pueda dar crítica mayor a algo tan delicado como esto: Mi sobre peso durante la infancia.
Este problema inició, curiosamente, desde la barriga de mi madre. No sé con certeza qué tan verídico sea, pero oí de voces de algún médico hace algunos años que si la madre fuma mientras que está gestando, el niño puede tener desordenes en su metabolismo, colesterol, y otros aspectos de la salud que ya no recuerdo. Y sí,la mía lo hacía cuando yo estaba ahí dentro; luego, una vez nacida, no se manifestó ningún problema de ese tipo, además del asma que me viene persiguiendo desde entonces, pero luego, pasado el tiempo; cuando estaba cursando mis primeros años en la educación PRE-escolar, más conocida como nido, me empezaron a dar para tomar esta nueva bebida Ginger-Ale a diario; lo que, según mi madre, me hizo subir considerablemente de peso. Mi etapa escolar, fue realmente deprimente, ya que los niños, a esa edad son realmente crueles, desconocen la cordura y la pertinencia, además son increíblemente honestos, hasta el punto extremo de exagerar en modo de mofas, palabras hirientes y malos tratos a los que yo me vi expuesta durante ese tiempo. Solían decirme que, porque era muy “gorda”, si corría muy rápido podría tropezar y rodar como una bola, o que era una tragona seguramente, y por eso era tan grande. Así mismo, en los deportes, era la última en ser elegía en momento de formar equipos; era de esperarse. Por otro lado, no faltaba el irónico apodo, nariz de tucán o nariz de bruja, frente de aeropuerto, entre otros que ya ni me acuerdo. Pero lo más molesto he hiriente no venía departe de los niños de mi clase, sino de mi propia casa, en donde mi madre me perseguía cada vez que iba a la cocina y me decía que estaba “gordita”, o cuando mi hermano mayor preparaba sándwiches y me daba uno diciendo, “esto es para la chancha”; así pasaron unos cuantos años en los que me escondieron las galletas y pude reafirmarme lo que siempre había estado sospechando: era fea.
Para una niña, sentir que es fea y que todo el mundo lo confirma es realmente triste; además, qué otra cosa podía afirmar ese sentimiento que el nunca haberse sentido querida por su padre. Así fue que mi madre, al ver todo esto decidió llevarme al doctor, quien al ver mis análisis, diagnosticó que tenía el colesterol alto y un desorden en el metabolismo que convertía todo lo que consumía en azúcar; por ello, fui sometida a una dieta estricta e innumerables pinchazos.
Así puedo decir que, pasados tres meses, mi peso era normal; además de mi colesterol y esa descompensación en mi sistema ya no estaba. A pesar de todo esto, seguía siendo constantemente fastidiada, lo que hizo que realmente me creyera lo que me decían y que por una depresión inconciente empezara a comer de más.
Ya en los inicios de mi pubertad, empecé a tomar conciencia de esto; por ello, me sometía a diferentes dietas que no me daban mayor resultado. Hasta que, entre momentos de depresión y otras cosas, apareció un pariente el cual pudo, de cierto modo, llamar mi atención, ya que en ese entonces era la única persona que aun que sea cibernéticamente, me la daba. Por esa necesidad de comprensión y afecto, me vi en la obsesión de comunicarme con él todas las noches, lo que por la diferencia de horario me hizo tener muchas noches de desvelo y así, por el consumo extra de energía empecé a bajar drásticamente de peso. A pesar de que suene poco saludable esta actividad, complementó y oriento mi interior de forma increíble y ayudó a ser quien soy ahora.
Finalmente, años después me inicié en el deporte del surf, que me ayudó a mantener saludablemente lo que había conseguido. Sin embargo, puedo confesar que últimamente, por diferentes motivos emocionales y problemas de la vida cotidiana, además de los comienzo de una depresión de la que estoy pronta de salir, he vuelto a subir de peso; nunca excesivamente, pero por mis vivencias, el temor de regresar a ese problema me atemoriza y hoy por primera vez después de muchos años, la frase siguiente que se me dirigió en connotación de broma me remontó al pasado: “Cómete todo lo que queda, como eres tragona…Ja, Ja, Ja. …Si o no, ¿Eres tragona o no eres tragona?”
lunes, 19 de julio de 2010
Ella eres tú
Por más que se muera
Ella no contestará
no llamará más
Ella dejará de soñar
Ella intentará olvidar
Ella llorará una vez más
Solo una vez más
Ella caminará sin mirar atrás
Ella perdió las ganas de volar
Ella simplemente no sonreirá
Ella ya no te sonreirá
Ella se esconderá ´
atrás de ti se esconderá
y morirá, muy lentamente morirá
miércoles, 7 de julio de 2010
El tiempo
Por otro lado, ¿Qué sucede cuando no se sabe qué pasará?; es decir, no se sabe qué esperar; por ejemplo, una llamada; Sí, eso haría esta espera un poco más corta. Pero, y después, ¿Qué rayos debo esperar? Una mirada indiferente, el mismo abrazo de siempre, un beso paternal. Estúpidamente, no sé qué esperar.
Perfecto, ya pasaron diez minutos; por ello, esta es la forma ideal de pasar el tiempo. Curiosamente, al igual que las películas, el reloj despertador hace tic, tac, tic, tac; sin embargo, eso no me dice nada, solo un tonto tic y tac que son la onomatopeya del tiempo; por esto, obviamente me estoy volviendo loca, loca de esperar, o tal vez loca de verte; no lo sé.
En realidad, no sé nada. No sé nisiquiera el motivo por el cual estoy escribiendo esto, solo sé que escribiré hasta que llegues; al fin y al cabo he esperado varios años por este día. Creo que eso lo hace aún más emocionante.
"Iremos al centro de Lima a tomarles fotos a las señoras con sus polleras que están sentadas en las esquinas"
No puedo imaginar el momento exacto de cuando se cumplan estas cosas tan maravillosas de las que hablamos años atráz, y muchas más que aún nos quedan por planear. Oh, genial, ya pasaron quince minutos, pero como mencioné, no tengo idea cuanto tiempo más debo esperar, mi impaciencias se está deborando mis orejas.
Me siento como una niña en noche buena, con la gran incognita en su cabeza de por qué esperar a las doce para abrir los regalos.
Creo que he lledo al punto de haberme cansado de esperar; por lo tanto, ya no tengo otra cosa que hacer que hacer lo que realmente tengo que hacer.
pasaron trienta minutos...
Y aún sigo esperando
domingo, 4 de julio de 2010
Hoy es el día, sí, queridos lectores.
he decido no morir más en mi locura
he decidido aniquilarla
he decidido volverme un ente peatón
caminante sin dirección
ser sin emoción
Y aferrarme a una estúpida ilusión
que me transporte a los confines de mi corazón
y lo estruje hasta perder la razón
Y que me lleve hasta sentir su respiración
no, no la tuya.
La de él
Y perderme en el camino
para ver si aún existo
para ver en el espejo un maldito reflejo
Reflejo tembloroso, quebradizo
donde solo hay una sombra
quién sabe de quién.
miércoles, 16 de junio de 2010
En mi piel
Los recuerdos que de ser pocos pasaron a ser infinitos
El universo por el cual volamos
Los secretos que nos contamos
Y tu vos cantando
Inundaban mis venas de impotencia
Susurraban en mis oídos las cosas más intensas
Y acariciaban indebidamente mis ideas.
Liberaste de mí esa esencia
Esencia que se desvanece por tu piel
Por mi piel
Que flota por el aire
Que nada por mi mente,
Por la tuya
Mentes locas,
Mentes que mienten
Que se mienten
Que se atrapan
Que se imaginan
Que se huyen
Que huyen
Que se esconden
Que se alejan
Y te alejas,
Te alejas para no parecer muy cercano
Pero te alejas y me miras
Como viendo que aún te extraño
Así vuelves, silenciosamente
Vuelves
Y me atrapas
Y te vas