La rabieta de la niña que aparece cuando la luz está apagada
martes, 26 de abril de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Pronto serás libre
Alma enfrascada en carne, en sudor, en conciencia
Percudida con revoloteantes y estrujantes preguntas y dilemas
Alma atada con la racionalidad
fundida ahora con la mente
Déjala volar, maldita materia
suelta sus alas y déjala andar
Cuerpo imperfecto, inerte e insensible
permítele gritar y déjala libre
Opresor de las profundidades de la esencia
herramienta banal, déjala por si sola caminar
Alma que sufre por la impaciencia
alma que grita en la oscuridad de la inconsciencia
Alma atrapada en el mundo de los sentidos, serás libre
pronto serás libre.
Percudida con revoloteantes y estrujantes preguntas y dilemas
Alma atada con la racionalidad
fundida ahora con la mente
Déjala volar, maldita materia
suelta sus alas y déjala andar
Cuerpo imperfecto, inerte e insensible
permítele gritar y déjala libre
Opresor de las profundidades de la esencia
herramienta banal, déjala por si sola caminar
Alma que sufre por la impaciencia
alma que grita en la oscuridad de la inconsciencia
Alma atrapada en el mundo de los sentidos, serás libre
pronto serás libre.
martes, 5 de abril de 2011
Oscura, sentada y paciente
La muerte se ha ido. Estaba posada en la ventana esperando que las obnubiladas tardes se sumerjan en la negrura y que la agonía rebalsase lo suficiente como para poder llevar a quien hubiese visto la luz.
Tomó el alma para luego volver a derramar cristales rotos sobre el suelo húmedo por las lágrimas de los, aún atados, seres espiados por ella. Vigilados sigilosamente, cautelosamente desde la ventana. Por si alguno de ellos osase pisar alguna se sus seductoras trampas hacia la muerte.
Sin embargo, nadie lo hizo; por eso, la muerte se ha ido. Ahora el sol puede entrar, las aves se pueden oír cantar y los aún atados pueden vivir un segundo más.
Tomó el alma para luego volver a derramar cristales rotos sobre el suelo húmedo por las lágrimas de los, aún atados, seres espiados por ella. Vigilados sigilosamente, cautelosamente desde la ventana. Por si alguno de ellos osase pisar alguna se sus seductoras trampas hacia la muerte.
Sin embargo, nadie lo hizo; por eso, la muerte se ha ido. Ahora el sol puede entrar, las aves se pueden oír cantar y los aún atados pueden vivir un segundo más.
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