La rabieta de la niña que aparece cuando la luz está apagada



sábado, 27 de noviembre de 2010

Una vez más: Primera parte

Una vez más he discutido con él. No le interesa cuán cansada esté, pues él sigue presionando, insistiendo. Como de costumbre, no se detendrá hasta que yo me ponga de pie y lo haga con mis propias manos.
Es irritante, casi perturbador. Por eso, en medio de esta ardua disputa, decidí arrojarlo al suelo; sin embargo, seguía gritándome e implorándome que lo haga. Todas las mañanas es igual y siempre termina convenciéndome de lo mismo.
Me cubro con la almohada los oidos para no escuchar más. No lo voy a hacer, hoy no, no voy a dar mi brazo a torcer esta vez. Volteo a mirarlo por última vez antes de volver a cerrar los ojos, pero me convence.
Me convence de despertar, una vez más debo despertar. Sus manijas apuntan las cinco y cuarenta; es decir, es tiempo de iniciar un monótono día más; por ello, procedo a apagarlo para detener su ensordecedor sonido y evitar que irrumpa el sueño de los afortunados vecinos que pueden dormir, al menos, una hora más.

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