La rabieta de la niña que aparece cuando la luz está apagada



jueves, 26 de mayo de 2011

La rabieta de la niña que aparece cuando la luz está apagada

No bastó con esconder los sentimientos y los problemas y seguir el estúpido manual de la vida para que todo salga bien, pues acontecimientos que escapan de nuestras manos vienen como huracanes a derrumbar todo lo que la racionalidad y el orden han logrado. Sí, es una gran cagada vivir con ese sistema "infalible", ya que el destino está hecho para joderlo cuando uno menos se lo espera. Para hundirte cuando estás saliendo a flote después de haber sido revolcado por las olas por eternos minutos.


Y ahora el destino no solo desmoronó el orden y la calma, si no también ensució con dudas el manual para reconstruirlos. Sólo me queda preguntarle a alguien qué carajo hacer, pero ¿a quién? ¿A mi mamá? Qué pena, también se la llevó el destino. ¿A mi papá? a ese ni siquiera tuvieron la dignidad de mostrármelo.


¿Pues saben qué? Ya llegué al límite. Esto va para todos los que creían que estaba bien. Pues no lo estoy, ya que mi mente se cansó de, como se dice coloquialmente, "tantas webadas". Fui golpeada varias veces y me aguanté las lágrimas y las seguí guardando, pero esto ya es demasiado. Las emociones se empiezan a derramar de mis profundidades, disfrazadas de dudas que envenenan mi calma. Déjenme decirles que ya me cansé que me intenten aliviar con frases clichés como "todo estará bien", "todo pasa por algo", "yo sé que tú puedes superarlo". Ninguna de esas me sirve, porque ya las conozco de memoria; por ello, no se gasten diciéndomelas, solo escuchen este grito desesperado por intentar entender la lúgubre realidad.


Mi único deseo es que ella esté aquí y que todo sea como fue antes de que el cáncer llegara. Pues hay una niña en mi corazón que pide a gritos que regrese su mamá. Una pequeña que no entiende el concepto de muerte, por eso solo cree que su madre está de viaje y que debe regresar, así como le costó entender que su padre tampoco aparecería. Por otro lado, existe este lado racional que intenta calmarla y hacerle entender y realizar que ella jamás volverá y que él nunca padre será. Así mismo, esta parte pensante está enferma de las dudas producidas por estas ausencias que contaminan sus acciones y sus ideas.


Sí, con esto es claro de que estoy harta de fingir esta estúpida y eterna sonrisa, de mentirme a mí misma, de intentar hacer las cosas bien, pero es parte de la vida, pues esta está repleta de falsedades; así como esta pantalla que disfraza mi profunda tristeza y mis cada vez más desesperadas ganas por hallar algo que me ate a la vida. Mientras tanto, solo me queda reconstruir este viejo manual para intentar seguir viviendo en esta realidad que está desatada de mis emociones y mis deseos.

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