La rabieta de la niña que aparece cuando la luz está apagada



martes, 5 de abril de 2011

Oscura, sentada y paciente

La muerte se ha ido. Estaba posada en la ventana esperando que las obnubiladas tardes se sumerjan en la negrura y que la agonía rebalsase lo suficiente como para poder llevar a quien hubiese visto la luz.

Tomó el alma para luego volver a derramar cristales rotos sobre el suelo húmedo por las lágrimas de los, aún atados, seres espiados por ella. Vigilados sigilosamente, cautelosamente desde la ventana. Por si alguno de ellos osase pisar alguna se sus seductoras trampas hacia la muerte.

Sin embargo, nadie lo hizo; por eso, la muerte se ha ido. Ahora el sol puede entrar, las aves se pueden oír cantar y los aún atados pueden vivir un segundo más.

2 comentarios: